lunes 13 de febrero de 2012

ALMA DESNUDA by ALFONSINA STORNI



Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.
Alma que a ratos suelta mariposas


A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.
Alma que ha de morir de una fragancia


De un suspiro, de un verso
en que se ruega, Sin perder,
a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.
Alma que siempre disconforme de ella,


Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

 

sábado 11 de febrero de 2012

AISLAMIENTO by ALPHONSE de LAMARTINE


 
A menudo en el monte, bajo algún viejo roble,
viendo el sol que se pone tristemente me siento;
dejo que todo el llano mis miradas abarquen,
el cambiante paisaje que se extiende a mis pies.

Aquí el río con olas espumosas murmura,
serpentea y se pierde en oscuros confines;
allí inmóvil el lago es un agua dormida,
con la estrella de Venus adornando su azul.

En la cima, que bosques muy sombríos coronan,
el crepúsculo pone su fulgor postrimero;
y el brumoso carruaje que conduce las sombras
emblanquece, elevándose todo el amplio horizonte.

De la gótica flecha surge entonces un son
religioso que invade todo el aire; el viajero
se detiene y escucha la campana que mezcla
a los últimos ruidos de aquel día su canto.

Pero halagos así no conmueven mi alma,
que parece insensible, incapaz de emoción;
y contemplo la tierra como un vago fantasma:
no calienta a los muertos este sol de los vivos.

De colina en colina pongo en vano mis ojos,
desde el norte hasta el sur, de la aurora al poniente,
y me digo: «No existe ni un lugar en el mundo
donde pueda pensar que me espera la dicha».

¿Qué me importan los valles, los palacios, las chozas?
Sus encantos son vanos, para mí nada cuentan.
Ríos, montes y bosques, soledades amadas,
sólo un ser está ausente y todo es un desierto.

Miraré indiferente los caminos del sol,
qué más da si en su inicio o en su parte final;
si se pone o si nace entre nubes o azul,
¿a mí el sol qué me importa? Nada espero del día.

Si pudiera seguirle en su larga carrera
por doquier yo vería el vacío y el páramo.
Nada quiero de todo lo que el sol ilumina,
nada quiero tener del inmenso universo.

Mas tal vez más allá de su curva celeste,
donde el sol verdadero otros cielos alumbra,
si pudiera dejar mis despojos aquí
lo que tanto he soñado se mostrara a mis ojos.

Allí me embriagaría en la fuente deseada
y volviera a encontrar esperanza y amor,
ese bien ideal al que aspiran las almas
y que no tienen nombre aquí abajo en la tierra.

¡Si pudiera en el carro de la Aurora elevarme
vago fin de mis ansias, en el cielo hasta ti!
¿Por qué aún sigo atado a esta tierra de exilio?
Entre la tierra y yo nada existe en común.

Cuando la hoja del bosque cae sobre los prados,
cuando el viento nocturno la arrebata a los valles,
yo quisiera también ser esa hoja caída:
¡Arrastradme como ella, aquilones, borrascas!

domingo 5 de febrero de 2012

POEMAS **by ALEJANDRA PIZARNIK


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Alejandra Pizarnik y Janis Joplin
http://www.youtube.com/watch?v=1MVfmaTbyyg&feature=related



 L'obscurité des eaux

Escucho resonar el agua que cae en mi sueño.
Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo
en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis
aguas, me digo mis silencios. Toda la noche
espero que mi lenguaje logre configurarme. Y
pienso en el viento que viene a mí, permanece
en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia
desconocida. A mí me han dado un silencio
pleno de formas y visiones (dices). Y corres desolada
como el único pájaro en el viento.


"Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón.
Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos".

 

 A LA ESPERA DE LA OSCURIDAD

Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos


CAMINO DEL ESPEJO
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.
La noche tiene la forma de un grito de lobo.
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.



Cold in hand blues

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo


De "Los trabajos y las noches" 1965
 Hija del viento

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

 La enamorada

ante la lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!




 ALEJANDRA PIZARNIK
Poeta argentina nacida en Buenos Aires en 1936.
Obtuvo su título en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires y posteriormente viajó a Paris
hasta 1964 donde estudió Literatura Francesa en La Sorbona y trabajó en el campo literario colaborando
en varios diarios y revistas con sus poemas y traducciones de Artaud y Cesairé, entre otros.
Es una de las voces más representativas de la generación del sesenta y es considerada como una de las poetas
líricas y surrealistas más importantes de Argentina.
Su obra poética está representada en las siguientes obras: «La tierra más ajena» en 1955, «La última inocencia»
en 1956, «Las aventuras perdidas» en 1958, «Árbol de diana» en 1962, «Los trabajos y las noches» en 1965,
«Extracción de la piedra de locura» en 1968, «El infierno musical» en 1971 y «Textos de sombra y últimos poemas»,
publicación póstuma en el año 1982.
En 1972 falleció como consecuencia de una profunda depresión.


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jueves 2 de febrero de 2012

MADRESELVAS EN FLOR **by ISTHAR



Hoy les ofrezco mis pensamientos ilusionados y algunos recuerdos de mi existencia.
Se que todo es posible y que lo mejor de nuestra vida puede comenzar en cualquier instante.
Existe una realidad que no siempre es positiva sino que a veces esta poblada de ilusiones que nunca se cumplieron, de ideales que se desvanecieron en el aire diafano de la irrealidad, de sentimientos de amor y de ofrenda, que nadie quiso recibir.
Todo sucedio hace mucho tiempo, todo quedo perdido y fue tan fugaz como una tibia y lejana noche de luna llena...
El amor tuvo el encanto, la magia y el aroma exquisito de los nardos y de las madreselvas en flor, que ilumino el corazon con una luz opalescente como la de aquella estrella hermosa e inalcanzable.
Todos los seres tenemos el privilegio de poder hacer renacer la fe, la alegria de vivir y porque no el amor?
La esperanza es como un jardin magico con rumorosas fuentes de agua cristalina y maravillosos pajaros encantados; como la fragancia del jazmin nacarado, como una noche estrellada junto al mar, o como el primer amor...
Y un dia sentimos que la primavera ha llegado de nuevo al corazon, que vuelve a florecer y los rayos del sol alumbran una nueva senda.
La luz del verdadero amor, es un regalo precioso, pero no debemos pensar que durara siempre.
Hay que vivir el presente, disfrutar los momentos de felicidad conservando la esperanza, pues siempre habra una primavera y tendremos otra vez en nuestro jardin madreselvas en flor...
ISTHAR.

lunes 30 de enero de 2012

EL BALCON by CHARLES BAUDELAIRE



¡Madre de los recuerdos! ¡Reina de los amantes!
Eres todo mi gozo, ¡todo mi yugo eres!
En ti revivirán los íntimos instantes
y el sabor del hogar en los atardeceres,
Madre de los recuerdos, ¡Reina de los Amantes!

Las noches que doraba la crepitante lumbre,
las noches del balcón entre un vaho de rosas,
cuán dulce tu regazo, de ardiente mansedumbre
y el frecuente decirnos inolvidables cosas
en noches que doraba la crepitante lumbre.

¡Oh cuán bellos los soles de las tibias veladas!
¡Qué profundo el espacio! ¡Qué cordial poderío¡
Inclinado hacia ti, Reina de las amadas,
respiraba el perfume de tu cuerpo bravío.
Oh cuán bellos los soles de las tibias veladas.

En redor espesaba la noche su negrura
y entre ella adivinaban mis ojos tus pupilas,
yo libaba tu aliento. ¡Oh veneno! ¡Oh dulzura!
Y tus pies dormitaban en mis manos tranquilas,
y en redor espesaba la noche su negrura.

¡Es de artistas fijar los minutos del gozo
remirando el ayer sumido en tus rodillas!
¿A qué vano buscar encanto langoroso,
de tu cuerpo y tu alma sino en las maravillas?
Es de artistas fijar los minutos del gozo.

Juramentos, aromas, besos innumerables:
renacerán del vórtice vedado a nuestras sondas
como soles que suben a cielos inefables
después de sumergidos en las amargas ondas?
¡Oh aromas, juramentos! ¡Oh besos incontables!

Charles Baudelaire

Versión de Carlos López Narváez

EL LETEO ** by CHARLES BAUDELAIRE




EL LETEO

Ven hasta mi corazón, alma cruel y sorda
tigre adorado, monstruo de aire indolente;
quiero hundir largo tiempo mis dedos temblorosos
entre el espesor de tus densos cabellos;
Y entre tus faldas que tu fragancia impregna
sepultar mi cabeza dolorida,
y respirar lo mismo que una flor ajada
de mi difunto amor el dulcísimo aroma.
¡Quiero dormir prefiero los sueños que la vida!
en un sueño muy largo más dulce que la muerte,
sin penas ni pesares sembraré mis caricias
sobre tu bello cuerpo pulido como el cobre,
Y para devorar mis sollozos ya en calma,
nada vale el abismo profundo de tu lecho;
el poderoso olvido habita en tu boca
y en tus besos derrama su corriente el Leteo.
A lo que es mi destino, desde hoy mi deleite,
obedeceré como un predestinado;
condenado inocente, mártir dócil,
cuyo inmenso fervor enciende las hogueras
sorberé, diligente, para anegar mi rencor,
el pérfido nepentes y la buena cicuta
en los breves pezones de tus agudos senos
tras los cuales jamás latió tu corazón.

Es el Leteo, el homérico rió de las aguas del olvido, el nepente que disipa los recuerdos.


 
Aunque Baudelaire conoció y amó a varias mujeres, casi toda su poesía, que es erótica en su mayor y mejor parte, esta movida por Jeanne Duval y la señora Sabatier. Sus sentidos, su pasión, su imaginación, estan, sin embargo sometidos a la servidumbre que le impuso la Duval, de cuya cadena se sentía preso. Ella es el objeto de sus deseos mas intensos, de sus dibujos, de sus caricaturas, de sus versos rendidos y rencorosos. Ella parece representar los atributos, los epítetos, la esencia de la mujer en su obra.
Así como el primer romanticismo define un amor etéreo, volátil y angelical, existe también entre los románticos la de una mujer morena, cálida, tenebrosa. Aquella es casi siempre luminosa, alegre y ligera; a veces intangible, ideal, un tanto casta, fría y distante; a veces frívola, demasiado alegre. Ésta, por lo contrario, es densa, posesiva, insaciable. No es difícil ver al través de Las flores del mal qué versos traslucen a la clara señora Sabatier y que obras a la oscura Jeanne Duval. Entre las dos hay con todo, una nota común según Baudelaire: la estupidez. No es pues nada positiva la imagen que de


la mujer se encuentra en el poeta. Siendo el tema central de su libro, de hecho la flor del mal, a ella se rinde pleno rencor, como la victima al verdugo.
Jeanne Duval es ejemplo concretísimo de mujer fatal, pero también símbolo de las contradicciones del amor y la ternura, del odio y la agresión.
La mujer, la carne de la mujer, el objeto en cuya trampa cruel cae el poeta, es a la vez su consuelo. En ella quiere borrar de su memoria el dolor de vivir, el reposo a su angustia existencial.
-A veces creo, que he vivido mil años._ 
en la mujer recuerda el ideal o llega al olvido. Se hunde el ella, se extasía en su perfume, en las profundidades de su cabellera negra (Jeanne Duval): bosque romántico, mar de ébano, tremolante pabellón de tinieblas.
Una de las poesías prohibidas, El Leteo, expresa a la perfección la índole de la angustia erótica que atormentaba a Baudelaire.

http://html.rincondelvago.com/las-flores-del-mal_charles-baudelaire.html

sábado 28 de enero de 2012

ARBOL DE DIANA by ALEJANDRA PIZARNIK



1
He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.

2
Estas son las versiones que nos propone:
un agujero, una pared que tiembla...

3
sólo la sed
el silencio
ningún encuentro
cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra

4
Ahora bien:
Quién dejará de hundir su mano en busca
del tributo para la pequeña olvidada. El frío
pagará. Pagará el viento. La lluvia pagará.
Pagará el trueno.

5
por un minuto de vida breve
única de ojos abiertos
por un minuto de ver
en el cerebro flores pequeñas
danzando como palabras en la boca de un mudo


6
ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe


7
Salta con la camisa en llamas
de estrella a estrella,
de sombra en sombra.
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.


8
Memoria iluminada, galería donde vaga
la sombra de lo que espero. No es verdad
que vendrá. No es verdad que no vendrá.




viernes 27 de enero de 2012

CANCION DE OTOñO by PAUL VERLAIN



Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.

Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.

Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.
Paul Verlaine

Versión de Carlos Fujol